Boda silvestre en el mar

Hacía tiempo que no me paraba a contar todo lo bonito que es trabajar en esto. Todavía nos emocionamos con cada pedido, con cada corona, con cada ramo. Tenemos el taller lleno de flores, de cajas rosas, de tocados y piezas preciosas. Pero nos falta verlas en acción. Por eso cuando nos mandan las fotos es todo bastante mágico, en especial las bodas.

Ah, las bodas. Ese día en que se dicen esas cosas que nunca se dicen, porque el amor se suelta, y la vergüenza un poco también. Y salen te quieros a mansalva y sonrisas a piñones. Es todo muy caótico y a la vez muy íntimo. Por eso cuando recibimos la historia y las fotos de Alicia nos emocionamos. Y esto había que compartirlo.

Diez años después con un niño precioso en sus brazos, Alicia y Gustavo se dieron el Sí, quiero en el monte, frente al mar y rodeados de los que más querían: 75 invitados. En el mismo lugar en el que decidieron que iban a prometerse: el mirador de la Atalaya de Puerto de Vega, en Asturias. Nos lo contó así:

“El ramo lo tuve claro antes casi que el vestido. En mi mente me imaginaba sencilla y de campo así que pensando un día decidí que quería lavanda. El problema estaba en que me iba a ser difícil de encontrar frescas a principios de septiembre en Asturias, y yo no quería cargarme de dificultades en la organización de la boda (con un niño de dos años es imposible), así que cuando rastreando en internet vi que teníais un ramo de lavanda preservada ni me lo pensé. Era perfecto.

Con el ramo en mente me puse a buscar el vestido y tampoco me fue difícil encontrarlo. Fue en el primer sitio al que fui: El Tocador Vintage. La tienda tiene vestidos de reestreno y la colección de la dueña, Aida Gómez. Mi vestido es de su colección. Me enamoré en cuanto lo vi y no tuve dudas. 

Los zapatos los diseñé junto a mi madre por internet en Made in me. Necesitaba los zapatos en marzo para la primera prueba del vestido y en esa época del año hay muy pocos zapatos de color. ¡Yo quería unos que pegaran con mis lavandas! Así que rastreando por internet di con esta empresa española en la que puedes diseñar el zapato como tú quieras y vi que eran mi solución perfecta”.

“Desde el principio tuve claro que el ramo se lo daría a mi madre. Para el momento puse a todas las invitadas en fila para hacer que lo tiraba pero compinchada con el DJ empezó a sonar “knocking on heavens door” de Bob Dylan, la canción preferida de mi madre, y me acerqué a ella para dárselo. Creo que no me ha dado un abrazo más grande en toda su vida (y eso que me da muchísimos). Lo hice como homenaje a la mujer que más quiero en la vida y creo que la sorpresa le encantó”.

“De la boda me quedo con todo pero especialmente con dos momentos. El primero, el momento en el que mi marido y yo nos dedicamos unas palabras en la ceremonia. En pocas bodas hablan los novios el uno para el otro y para nosotros era muy importante. Fue muy emocionante escuchar a Gustavo decirme a los ojos por qué se casaba conmigo y poder decirle yo después cuánto le quiero delante de toda la gente que vino a la boda para estar con nosotros. El otro momento fue la entrega del ramo“.

Gracias Alicia por compartir vuestra historia.

3 comentarios

  • 12 diciembre 2017

    Una boda de película Lucía! El lugar es fantástico, sobre todo con un día así de soleado. Las fotos han quedado genial 🙂

  • 16 diciembre 2017

    Qué bonita la historia y las fotos!!

  • Yolanda Hidalgo Sánchez
    24 diciembre 2017

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