Conversaciones silvestres

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Les he hablado ya de mi amigo Pablo. El que me cuida el huerto, nos trae membrillo ahora que hace frío, guarda las cebollas en el sótano para que no echen raíces y se encarga de reñir a la tuerta, una perra callejera que vive donde crecen las calabazas y hace las delicias de Gastón, nuestro perro lobo.

Él es quien me ha enseñado casi todo lo que sé del campo, y a él le debo en parte todo esto de hecho en el campo con amor y todas esas gaitas. En realidad, el campestre es él y yo intento adaptarme. Hace un mes predijo que no haría frío hasta bien entrado noviembre, y acertó, me explicó cómo averiguar los grados que hace sólo con escuchar a la cigarra en verano y hasta me ha iniciado en el mundo de los injertos y esquejes. Ahí es nada.

No lo digo yo, lo dice todo el pueblo: mi huerto es el más bonito de toda la zona. Desde Don Emilio, el médico, hasta Pedro Patata. Todo el mundo lo sabe. Y Pablo sonríe satisfecho: “es que son ya muchos años, mis abuelos eran hortelanos y se iban en borrico a vender la cosecha por los pueblos de alrededor, mis padres también tenían su huerto… así que desde chico he estado trasteando con la tierra”. Y así comienza nuestra conversación…
Para tener un huerto “mayormente hay que trabajar en condiciones”, señala muy serio, “Hay que ser ordenado para trabajar lo menos posible y que cunda más”. Le pregunto si fue al colegio, y él contesta riendo: “¡el colegio sólo lo he visto por la noche!”.

 

 

Y como insisto, me cuenta que a los ocho años le mandaron a pastorear ovejas. “La primera noche me la pasé llorando, sólo en el campo, con más de cien ovejas. Hasta que me cansé porque nadie me hizo ni caso”. Dice que entonces era diferente, que había mucha necesidad. Y así, llegaba el día de 5 de enero y él ponía los zapatos, como cualquier niño, a ver qué le echaban los Reyes: “Me ponían una patata y una cebolla, ni siquiera carbón, porque no había, así que decidí que eso de las patatas no era cosa de reyes y no volví a dejar los zapatos”.

 

 

 

Estuvo hasta los diecisiete años cuidando ovejas, y hasta hubo un día que se cruzó cara a cara con un toro que le perdonó la vida. Y lo cuenta así muerto de risa: “¡¡pa verlo, pa estar ahí!!”. Y es que hablar con Pablo es lo que tiene, uno empieza preguntándole por el huerto y acaba escuchando las historias de cuando bajaban los toros del Conde de Mayalde por los prados y él cazaba hurones en los arroyos limpios de entonces.

 

 

Pablo se pasa el día experimentando y probando inventos. En realidad no son invenciones propias, sino cosas que aprende de mirar y escuchar. “De los viejos de antes”, afirma, “de ésos es de los que más se aprende”. Hace unos días me enseñó un potingue asqueroso hecho con colillas que es el novamás para evitar las epidemias. O un líquido que hace con el polvo de las ortigas machacadas y agua: “lo mejor para que las plantas no se apidemien. Mucho mejor que los pesticidas, que tienen cosas muy feas, aunque cualquiera que me vea pensará que estoy tonto, siempre trasteando con estas marranadas”.

 

 

Pero lo mejor son sus espantapájaros. Mi huerto está siempre lleno de peluches, osos gigantes y muñecas viejas. “La mejor es la pepona, la encajo bien en la tierra, ¡y no hay pájaro que se acerque!”.

 

Les contaría mucho más de Pablo: sus trucos para conseguir que los melocotones estén más sabrosos, cómo injerta las cepas o cómo consigue que los melones crezcan más rápido. Pero no quiero abusar. Eso sí, prometo más posts jugosos porque aún me queda tela de nuestras largas conversaciones, ¡y que no falte! “Si no voy al campo, me falta el aire”, me dice. Y creo que me lo está pegando…

¡Sean felices!

34 comentarios

  • 19 noviembre 2013

    No he podido dejar de acordarme de El Camino de Delibes o de Paulina de Ana Maria Matute…. Lucia, me ha encantado la entrada (y eso que veo que nadie dice nada…. estuve a punto de no decir nada, pero para demostrarte que aunque nadie ponga nada, hay gente (ad)mirando).
    : )

  • 19 noviembre 2013

    Me encanta la entrada, mi padre también tiene un huerto, un huerto gigante donde siembra de todo, que cosas más ricas, eso sí que es bueno verdad?? Y lo que se aprende de la tierra y de la meteorología, porque bien pendientes están todo el día. En caso de mi padre era un hobby, como las colmenas, también hace miel, pero ya jubilado, ahora mismo es su vida, y que nadie se lo quite, siempre le digo que se venga una temporada a Madrid conmigo y dice que no, sin su huerto y sus tierras no es nadie.
    Un besazo

  • Anónimo
    19 noviembre 2013

    ¿No piensas poner una foto de los espantapájaros? quiero ver a la pepona!

    Conch

  • 19 noviembre 2013

    Es precioso que compartas pinceladas de tu día a día, anécdotas de personas que emocionan por lo mucho que puedes aprender de ellas, por sus ganas de compartir desintersedamente lo más valioso que tienen, sus recuerdos, su sabiduría, sus vivencias. Todo esto llena de vida aquello que creas y le da un valor que va más allá del placer de ver un sombrero bonito. Todo esto, y más, te hace GRANDE, Lucía Be.
    Un abrazo,
    Esther

  • 19 noviembre 2013

    ¡Qué post tan bonito, qué fotos tan de verdad!
    Pablo me llega, cómo me suena su mono verde, el chaleco, su sentido del humor, lo que cuenta…(hasta lo de los potingues con colillas y ortigas)
    Esto si que es bonitismo del bueno¡¡

  • Josephine
    19 noviembre 2013

    Pues por lo que se aprecia desde tus palabras, Pablo es una de esas personas que dejan huella en uno. Me han emocionado sus vivencias,cómo muchas veces nos preocupamos por tonterías y otros sin embargo son felices con tener esa patata y cebolla, por que al menos comida no les faltará. FAN DE PABLO y de TI 🙂 FELIZ SEMANA PARA AMBOS

  • 19 noviembre 2013

    Gracias por esta entrada, me ha recordado a mi tio Ramón… hombre de campo, de saber interpretar alas nubes y conocer a los pájaros por su canto…
    Gracias, no puedo seguir escribiendo… lo hecho de menos…
    Besos

  • 19 noviembre 2013

    Me ha encantado el post de hoy. A mí me encanta ir al pueblo porque allí todo es diferente, el aire… y nada mejor como una buena ensalada hecha con hortalizas del huerto

  • 19 noviembre 2013

    Lucía, has hecho q m entre morriña!!! Yo pasó en el campo de Julio a Octubre y m pasa igual, yo creo q quien no vive el campo pringándose con la tierra, los injertos, etc, etc, igual no lo puede entender, pero el campo es lo más!!!!!

    Envidia sana m da pensar q tu te pasas todo el año disfrutándolo!!!! Q suerte!

    un besazo guapa!

  • 19 noviembre 2013

    Me encanta el post! Me recuerda tanto a muchas personas que conozco… Y que conocí… Ains. Precioso el calendario.

  • 19 noviembre 2013

    Me gusta el comentario de Evation para demostrar que hay gente ad-mirando!! Los que escribimos un blog bien sabemos lo que eso vale. Que bonito Lu, mucho. Sigue hablando con el y contándonoslo para que a nosotros también se nos pegue algo. Gracias por despejarme de una mañana eterna pegada a la pantalla!! Bonito, muy bonito. Y si, yo también quiero ver la Pepona 🙂 🙂

  • 19 noviembre 2013

    Yo desde que Pablo dijo que haría frío a mediados de Noviembre, he estado esperando el día para comprobar si acertaba! y tanto que si acertó!!

    Siempre bonito lo que escribes querida Lucía

  • 19 noviembre 2013

    Que maravilla de post, yo que soy "de campo de toda la vida" no tengo ni idea de todas esas cosas que el cuenta…creo que tendré que empezar a escuchar con más atención a los "viejos de antes" y no sólo para que me expliquen para que sirven las diferentes "antigüallas" que a mi tanto me gustan…

    Saludos desde Gelolas Vintage

    http://www.modaonlinegelolasvintage.com/blog

  • JAVI
    19 noviembre 2013

    FANTÁSTICA SEMBLANZA DE NUESTRO AMIGO Y GRAN HORTELANO PABLO. LA VERDAD ES QUE TIENES QUE ESCRIBIR MÁS A MENUDO DE ÉL E INCLUSO PUBLICAR ALGÚN LIBRO CON SUS GRACIOSOS CHASCARRILLOS Y TRUCOS DE ESE MUNDO CAMPESTRE.

  • Anónimo
    19 noviembre 2013

    El Conde Mayalde tenía "praos" por El Espinar…

  • 19 noviembre 2013

    Necesito a un Pablo en mi finca! Seguro que se sabe un montón de truquillos interesantes para el huerto!

  • 20 noviembre 2013

    Ya tengo mi calendario verdulero!
    Lo próximo, un sombrero
    Deseando que llegue enero para estrenarlo ;D
    Enhorabuena Lucía,por poner un toque mágico a todo lo que haces
    Elena

  • Marta Gil
    20 noviembre 2013

    ¡Me encanta este señor! Es entrañable y muy sabio, aunque no haya ido nunca a la escuela. Me he quedado con ganas de más, esperaré más posts 🙂

  • 21 noviembre 2013

    Qué bonita entrada Lucía!!! Ahhh, lo de las ortigas es verdad, son buenas para casi todo!!! El calendario precioso!!!
    Mil besos y feliz día

  • 21 noviembre 2013

    Me ha encantado la entrada, qué grande Pablo!!!
    Qué lindo el calendario!

  • 21 noviembre 2013

    Encantada de haber conocido a D. Pablo. Tengo una historia casi paralela con el señor que cuida el huerto de mis tías. Igual que tú, desde pequeña le he oído contar mil historias sobre el campo y los miles de trucos de la naturaleza.
    Me has hecho recordar muchas cosas bonitas.
    🙂
    Sara

  • 21 noviembre 2013

    Jooo Lucía quiero las foto de los espantapájaros… y si por favor mas post de estos…. No sabes la envidia que me das, yo quiero vivir en el campo…
    Bss

  • 23 noviembre 2013

    Don Pablo merece un video blog… un Vlog que dicen los masmodernostodavía. Me ha encantado el post.

  • 23 noviembre 2013

    Que bonito,bonito de verdad.Lo duro que ha sido este trabajo siempre y lo poco agradecido y reconocido que está.Mi padre también cuidaba de cabras con 10 años y siempre nos cuenta sus historias.Esta primavera habíamos empezado un huerto en casa y nos hacía falta un Don Pablo.La verdad es que bastante regular lo que hemos sacado,ja,ja,ja.Estas personas sin estudios nos dan cien mil vueltas en la vida.Seguro que haces mermeladas y compotas.Por cierto vivo en n pueblo de la zona sur de Madrid y le compro la verdura a señores y señoras como don Pablo y la verd que se nota.Un beso ciaoooooooooo

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