El Espíritu de la Navidad

Colas, atascos en las carreteras, compromisos, precios que suben y temperaturas que bajan. Mira, no. Doris Day, suchard, el niño Jesús, las luces, el terciopelo y volver a casa por Navidad. Mira, muero. Pero de ilusión.

Todos llevamos porcentajes equitativos de Grinch y christmas loquer en la sangre. Ansia en vena y amorcete. Odio a todo el mundo y no me cabe tanto amor en el pecho.

Tener que quedar cada día con gente que llevas un año sin ver… que digo yo, si he tenido once meses para quedar contigo y no he sacado tiempo, por algo será. Pero quedas y venga charla. Venga café. Y hasta gin tonic. Y acabáis contándoos cosas que no pensabas contar a nadie. Y eso cura un poco el alma, Navidad por medio como excusa.

LA FAMILIA. Los chats de cuñaos, tíos, hermanas susceptibles y cuadrar fechas. Kill me baby lentamente.

Escenario típico de cena familiar: No tía, tu comentario no me ha hecho gracia. Sonrío porque mi madre aún es capaz de pegarme una patada en la espinilla si no lo hago. Y juro que si mi cuñado suelta otro chiste más, voy a ofrecerme para fregar todos los platos. Y cuando mi hermana casi se atraganta comiendo las gambas… Bueno, vale. Eso tuvo gracia. De hecho, echaba de menos reírme así: sin preocupaciones. A carcajadas. Llegan los polvorones (¿a quién le gustan?), la sobremesa, el anís o el pacharán, y mamá me echa un brazo por los hombros. Hoy voy a dejarle hacerlo, que es Navidad.

Y los recuerdos, canciones y cosas muy nuestras van tapando el merder que llevaba dentro. Al final, lo imposible sería no disfrutar de todo esto.

Hoy nuestro apartamento Be, nuestra serie nominada a los Emmy, va de eso. Y espero que la disfruten tanto como nosotras grabándola, porque las risas se oyeron en todo el edificio. Pero nuestros vecinos nos quieren, es Navidad. Y en realidad los de Amancio no se enteran mucho de nuestra fiesta (ya saben, que tenemos un Oysho abajo).

La Navidad es magia. Volver a casa, a donde empezó todo. Dame árboles y luz, llévame con los míos, y sí, dame días de vacaciones para disfrutarlos más. Echen la vista atrás. ¿Cuánta gente ha hecho su 2018 un poco mejor? Estas fechas son la excusa perfecta para devolver el amor que vamos acumulando todo el año.

Abrimos nuestro apartamento por Navidad y hemos recibido a casi mil personas en tres días. En serio, contadas con nuestra app. MUY FUERTE. Todas buscando regalos, ilusionadas por hacer felices a los suyos. Esto para mamá, esto para mi hermana… Y nos damos cuenta que regalar bonico es mucho más que comprar algo. Es querer, es amor. Y nosotras lo hemos visto estos días.

Y me da por pensar que, quizás, todo esto vaya de tener una excusa para cambiar lo de dentro. De buscar ocasiones para ejercer de paje aunque estemos en marzo, de fingir una sonrisa aunque sea porque tengo a la suegra enfrente, de que nos dejemos llevar por la emoción de un niño aunque suene moñas y bailemos en la cocina como si todas las canciones fueran All I want for Christmas is yuuuuuuuuuuuu

Ya saben: si quieres cambiar el mundo, cambia tu corazón. Ahí, donde tienes las respuestas, está también el cambio.

Let it flow, bonica. Y DISFRUTA DE TODO ESTO.

Pd: Gracias Mónica, nuestra protagonista y actriz única de este capítulo, por ser magia y nuestra hada de la suerte. Ya tú sabes.

2 comentarios

  • Julia Martinez
    22 diciembre 2018

    os superáis! Que gran mensaje, me encanta, GRACIAS.

  • Laura
    22 diciembre 2018

    Me flipais todas… Estáis como cabras 🐏…Felices fiestas! Sus quiero