¿Qué cambia cuando eres madre?

Dentro de poco hará seis años que me convertí en madre. Y vaya viaje, queridos. Tres paxaritos, otro en camino, esta empresa que me vuelve loca y la vida en general de escritora, dibujanta y malabarista en ciernes. En estas que veo la última campaña Tender Stories N8 de TOUS​ que habla del MAMA POWER​.​ Tenía muchas ganas de contarles esta colaboración para el Día de la Madre, aunque si les soy sincera, al principio pensé: power yo, ni medio. ​​

Pero me siento a reflexionar, energúmenos berreando mediante, en estos seis años de mamatónoma. Cuando digo reflexionar me refiero a encerrarme en el baño con pestillo y ya se puede acabar el mundo ahí fuera.

Y sobre las baldosas del suelo, apoyada en la mampara de la ducha, pensé que en realidad ser madre te hace de acero puro sin que lo sepas. Porque a priori todo te da canguele, un miedo de morir, piensas que no sabrás hacerlo y cuando te dan a tu bebé pegajoso y envuelto en gelatina es de todo menos romántico y piensas que se te va a caer al suelo.

Pero no se cae. Y esa cara enfurruñada y sucia te parece lo más angelical que has visto en tu vida. Y sientes una ternura que traspasa fronteras y llega hasta la última estrella del universo. Y así cada día, aunque quieras sacar la metralleta, aunque no te den los meses ni la vida en general, aunque tu agenda sea lo más parecido a una tesis de ingeniería aeronáutica y en tu armario tengas pantalones de cinco tallas diferentes.​ Pero al final, de muy dentro de ti nace ese poder de hacer muchas cosas a la vez.

No se lo voy a negar, ser madre me ha convertido en una persona bastante histérica y me ha hecho vivir los peores momentos de mi vida. Pero ha sacado de mí una persona fuerte, segura y que es capaz de limpiar sangre, culos y vomitados como si no hubiera un mañana. Yo, que me hago un corte en el dedo y me desmayo y que cierro los ojos porque todo me da asco.

Duermes menos, mucho menos, pero llegas a más, estás llena de ojeras y pelufos, pero tu belleza interior está que se sale, tu bolso es un almacén y te conviertes en una negociadora nata: “cinco minutos y a la cama” y no hay más que hablar. Administras Apiretal y Dalsy con el tino de una enfermera y ​tienes el poder de saber qué les pasa a tus hijos con solo mirarles a los ojos.

Y te das cuenta de que no era tan complicado, que el miedo sigue ahí, pero se convierte en compañero de aventuras, que en realidad se trataba de aceptar los cambios y de vez en cuando parar, volver a ti y darte esos cinco minutos más.

Porque tu hijos no necesitan tanto rollo, ni que seas una crack en educación, ni sepas hacer manualidades o tortitas de avena… solo te necesitan a ti y ese poder de la ternura infinita. Y por suerte, eso viene en el pack desde el primer momento.

Gracias Tous por obligarme a parar y pensar en todo esto, por sentarme en el sofá rosa a contarlo, por las risas, por los mails… y sobre todo por recordarnos a todas que lo estamos haciendo bien, aunque se nos olvide.

Ser madre es poder más de lo que crees. Gracias TOUS por recordárnoslo.

5 comentarios

  • Homy
    30 abril 2018

    Superchulo. Que fácil identificarse en tus líneas. Que sonrisa tímida y nostalgia Bonica me has hecho sacar.
    Precioso! Somos supermamis, porque las mujeres somos super!
    ?

  • 5 mayo 2018

    Qué razón tienes, Lucía. La vida te cambia al ser madre, pero yo no lo cambiaría por nada. Un beso enorme, bonica.

  • Marina
    7 mayo 2018

    Hoy me hacía falta leer algo así, o justo esto. He llegado hasta aquí por la oferta de trabajo que ya está cerrado (casualidad??) , pero esto da fuerza, fuerza de mamás que no sabemos que más hacer para conciliar. Dejaré un trabajo que hasta que he sido mami ha estado genial, ahora lo genial es verle cada día. ?

  • Pao
    8 mayo 2018

    Lucía!!! Feliz día!!! Un dia atrasado! Pero que hermosa noticia! Otro paxarpaxarito en camino!!! 4! Wow!
    Te admiro muchísimo!! !
    Abrazo desde Argentina

  • 8 junio 2018

    Lucía, me ha encantado el post, sí ser madre te cambia la vida.

    Cuando eres madre puedes con todo: eres la infermera, la psicóloga, la profesora (te conviertes en una elastic woman).

    Yo reivindico el parar, disfrutar y valorar los pequeños momentos, que no nos damos cuenta pero NO VOLVERÁN. ?