Escapadas imaginarias

Coger el coche y perderse entre las montañas. Antes lo hacíamos cada tarde de verano, ahora echo de menos esa libertad de cuando no había paxaritos ni pañales y sólo había que cruzar la puerta para desconectar. Si pudiera, ahora mismo me iba a ver a Esther a su pequeña tienda gourmet en la Vall d’Albaida. Ella me pondría un Malavida o un gin tonic con Ginself, y hablaríamos horas ante un bol de las patatas fritas más ricas, que solo las he probado en su barra. Vale la pena ir a L’Exquisit sólo para pedirle un paquete de patatas, y un vino, cualquiera, de su carta.

 

No sólo patatas y vino (que luego me acusan a mi de borracha): para comer, El Calero, en Albaida, donde el padre de Esther hace la mejor paella del mundo. Y para dormir y relajarse, en Salem está la Granja de San Miguel, una granja preciosa en medio del campo con casa rural, spa y una piscina con la que sueño desde hace meses.
La tienda de Esther: L’Exquisit
Veladas en L’Exquisit
Granja de San Miguel
Ya que estamos de escapada imaginaria, pregunto a Susana, de Vuelo Directo, dónde ir. Su blog es click seguro cuando busco lugares donde perderme, lleno de rutas y lugares que ella misma descubre en su cuaderno de viajes. Me contesta un mail con dos destinos:
Ravello, en la Costa Amalfitana, donde Villa Cimbrione y Villa Rufolo son visitas obligadas. En la primera, elegantes bustos y estatuas de inspiración clásica contemplan junto con el visitante el intenso mar azul casi a vista de pájaro, mientras que en la segunda destacan además los bellos y ordenados jardines, escenario perfecto para los conciertos al aire libre que allí se celebran por la noche.
O el Valle del Duero portugués, con sus quintas en otro tiempo bodegas hoy reconvertidas en acogedores hoteles boutique con espectaculares vistas al río y a los rabelos que lo recorren. Barcos de madera llenos de encanto que antes transportaban barricas de vino a Oporto y que ahora pasean a relajados viajeros, que contemplan entusiasmados los viñedos en terraza, mientras se protegen del sol con un precioso canotier“.

 

Susana & Ginnie Maddox en Quinta Nova Nossa Senhora do Carmo
Villa Cimbrione, Ravello.

 

Vuelvo a España con parada en La Casa Amarilla, una casa rural en Pardavé de Torío de la que llevaba tiempo queriéndoles hablar. Loreto me escribió hace casi dos años para encargarme su identidad corporativa y desde entonces nos hemos cruzado mails como si fuéramos amigas de la infancia austeniana: “Pardavé es el pueblo de  mi padre y para nosotras el lugar de veranos eternos y felices con primas, tías, abuelos, vecinas… mi hermana y yo tenemos nuestros trabajos urbanitas y aunque parecemos chicas de tacón y  asfalto, la realidad es que somos Heidis en el exilio. Nuestros genes campesinos son muy fuertes”

 

La historia: en 2006, Loreto se empeña en comprar la casa color amarilo construida en la finca de su bisabuela Lucía. “La casa estaba hecha un cisco. Como no podíamos contratar un batallón de obreros y decoradores, poco a poco esclavizamos a nuestros padres y a todo el que se ponía a tiro y la fuimos adecentando (en ello seguimos…). El primer verano se nos resquebrajaron las manos de tanto lijar y limpiar”, me cuenta.
Heidi en el exilio o Escarlata en el siglo XXI: “Nos sentimos las depositarias de un trozo de mundo que generaciones anteriores han conservado. Es nuestra tierra roja de Tara, un sitio al que volver, que nunca cambia, te espera”. Allí han establecido un sitio casi mágico, donde no hay guerras de bolas de pintura ni tiro con arco, sino paseos, baños en el río y embutido del bueno. Ah, y miel. Miel que producen sus propias abejas y que ellos distribuyen a muy pequeña escala. Un secreto: regalan siempre un bote a todo el que va a visitarles, ¡y está deliciosa!

 

Y ya que estamos, acabo a lo grande con uno de esos viajes que organiza el fotógrafo Álvaro Sanz. Eslovenia: Cámara, montañas y aguas cristalinas color turquesa, ¿se les ocurre algo mejor?

 

 

Ey, pero y lo que refresca la piscinita hinchable
que hemos montado en la terraza…

13 comentarios

  • 14 julio 2014

    ¡Que ganas de viajar! Y que lejos veo el momento 🙁
    Gracias por compartir tu escapada imaginaria.
    Un besazo Lucía

  • 15 julio 2014

    Maravilla de viaje, te has marcao!! Me he reído mucho con tu final, eres la caña, di que sí, el humor es fundamental para sobrellevarlo. No te preocupes, crecerán, y se pirarán de campamento, y entonces tú y tu chico, haréis una pedazo de escapada!!

  • 15 julio 2014

    Si ya tenía pocas ganas de vacaciones, después de este post estoy por escaparme… jeje

  • 15 julio 2014

    ayy viendo esas imágenes, yo también me he traslado….quiero ir a las quintas en otro tiempo bodegas hoy reconvertidas en acogedores hoteles boutique!…qué plan tan chulo!..y también a esas patatas fritas!

  • Anónimo
    15 julio 2014

    No sé lo que pasa pero últimamente yo también añoro esos viajes para dos sin horarios, pañales ni rabietas; en los que si hacías topless era por propia voluntad, y no por necesidad de un paxarito o paxarita…en fin. Como dicen en una peli siempre nos quedará…la vall d'albaida. Al fin y al cabo está a un tiro de piedra

  • 15 julio 2014

    Gracias Lucia por incluirnos en éste post tan veraniego!! Ojalá pronto te veamos entrar por nuestra puerta y nos podamos tomar esos vinos y reinos un buen rato! Nos emociona estar entre tanto proyecto bonito!!

  • 15 julio 2014

    Gracias Lucía por incluir nuestra diminuta casa junto a lugares tan bonitos. Nunca pensé que Pardavé de Torío y la Costa Amalfitana pudieran compartir párrafo. Al igual que a L'Exquisit, nos encantaría veros en nuestro pueblito a toda la troupe. Buén verano y felices escapadas a todos, vayáis donde vayáis.

  • 15 julio 2014

    Que maravilla de entrada, de verdad. Hace poco que conozco tu blog y ya estoy enganchada (y a tus ilustraciones, tienes un estilo muy único). Felicidades! Es un gustazo leerte.

  • 15 julio 2014

    Me apunto en rojo y con mayúsculas La casa amarilla. En mi provincia y no me había enterado!

  • 15 julio 2014

    ¡Qué buen plan para una larga escapada!!.. Y Eslovenia, el país de mis abuelos paternos, es un lugar maravilloso..
    Bss 🙂

  • 22 julio 2014

    La casa amarilla… ya la conocía de antes aunque aun no hemos tenido la oportunidad de visitarla!! Cómo me gustaría 😀
    La verdad es que me acabas de dar ganas de irme otra vez de vacaciones! Gracias por las recomendaciones!
    Besitos para ti y tus hombres!