Las 10 cosas que tienes que hacer en Nueva York

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Todo el mundo tiene su propia guía de Nueva York. Su listado de cosas imprescindibles. La cheesecake favorita, ese bar donde sirven las mejores copas, la terraza donde hay que ir. Es fácil acabar cual opositora en ciernes, cuarenta folios impresos y ocho guías, intentando organizar el viaje. Y claro, luego uno llega y todo son edificios tan altos y tan grandes, que el nivel de ansia viva llega a máximos intentando acatar esa guía férrea de sitios imprescindibles y molamientos varios.

Tranquilidad, baby, esto es Nueva York. Y para disfrutar de una ciudad loca lo mejor es tomárselo con calma y asumir que o nos hacemos un La 5th con Bleecker St y venimos cada año, o es poco probable recorrer la ciudad en siete días. ¿Te has recorrido tú todos los lugares de interés de tu pueblo? Pues eso.

Leí Caperucita en Manhattan con diez años y se convirtió en mi libro favorito, y desde entonces he suspirado por visitar la isla del jamón. Así que cuando planeábamos nuestra luna de miel y el amore amenazó con meterme en un campamento a lo Último superviviente en Madagascar, le corté rápido. Colega, amor y lujo en Nueva York, no te queda otra. Esa fue la primera vez que pisé tierra americana, y cinco años después la he vuelto a pisar con toda mi familia: hermanos, padres y cuñados. Vaya tropa, Romanones…

Viajar en camada es complicado, y más con una familia que tiende al desastre por naturaleza. Hay cosas que es mejor asumirlas y lo nuestro viene desde tiempos inmemoriales, así que cuando la casera del apartamento que habíamos alquilado por airbnb nos envió un mail la noche antes de nuestro vuelo para decirnos que no podía alquilarnos la casa todo siguió el curso normal de los acontecimientos. Yo histérica, mi madre sin enterarse de nada, mi hermana preocupadísima por si se llevaba la plancha del pelo y el amore buscando opciones en internet. Yo solo le pido a la vida que si sobreviene el fin del mundo me pille cerca del amore, porque las situaciones de estrés no son lo mío.

Después de contar mi experiencia en redes sociales, les diré que lo de airbnb suele ser bastante común allá lejos. Salvo excepciones gloriosas, las experiencias de amigos, conocidos y seguidores son bastante lamentables. La única opción que nos daban era que buscásemos otro apartamento, y me dirán ustedes, a diez horas de embarcar quién se fía. Así que después de recorrernos todas las páginas de alojamiento en tiempo récord, reservamos en The Local, el único hostel de precio razonable disponible en todo Nueva York.

Dormir en literas no era mi idea de viaje romántico y súper cool que tenía intención de mostrar en redes. Pero si algo he aprendido en esta vida es que el molamiento y la pringadez confluyen en todos nosotros a partes iguales, y a veces tira más lo uno que lo otro. Piensen en esto alguna vez cuando vean esas vidas aparentemente perfectas en Instagram o Facebook.

MOLAMIENTO

Pringadez asumida, les diré que el hostel resultó ser una de nuestras grandes victorias. A una calle del metro, dos estaciones del centro de Manhattan, con un roof lleno de luces de verbena y vistas espectaculares del skyline, exposiciones de artistas y diseñadores muy chulas, música en directo los martes, una guitarra free para tocar a gusto, croisants y muffins gratis la mayoría de las mañanas y un bar en el que hemos conocido a un montón de viajeros y locals con los que hemos bebido y cantado hasta el amanecer (si me siguen en snapchat sabrán de lo que hablo > Mrsluciabe). Lo más importante: limpito. Muy limpito. En una ciudad donde las ratas pasean como Carrie por la quinta avenida esto es esencial.

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Después de dos viajes a NY sigo sintiendo que me faltan muchos vuelos para seguir conociendo la ciudad, pero estas son mis 10 cosas imprescindibles que seguiré haciendo cuando vuelva (porque pienso volver, aviso):

Bicis central park. 20 dólares y una tarde entera recorriendo el parque. Disfruten del lago Jackie, de los runners, de la música en directo, del rincón Strawberry Fields, el castillo Belvedere, los campos de béisbol donde juegan esos Timmys a los que su padre nunca llega a ver o simplemente, preguntarse, como Holden Caufield, dónde van los patos cuando el agua se hiela. Aquí información sobre cómo y dónde alquilar.

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Patinar en Rockefeller center. Mi amigo Carlos dice que esto es lo menos new yorker del mundo, y lo cierto es que tiene razón. Pero qué quieren que les diga, patinar al son de las Supremes y Sugar Man en pleno centro de Manhattan tiene todo el molamiento del mundo reconcentrado. Y si no, miren, miren…

El Met. EL MUSEO. No hay más. Con más arte contemporáneo que todo el Moma junto, créanme. El síndrome de Stendhal le asalta a uno en cada esquina y tiene tanto por ver (y tan bonito) que daría para dos o tres viajes.

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Subir al Empire State y sentirse como Deborah Kerr reuniéndose, por fin, con Cary Grant. En este último viaje subí a la Freedom Tower y aunque es impresionante he de decir que prefiero ese aire viejuno del Empire, y además las vistas son mejores. Eso sí, las colas son un auténtico peñazo y la entrada sin esperas es algo cara, así que mi consejo es buscar horas con poca gente (ver amanecer en el Empire, ¿a que sí?).

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Emular a Audrey Hepburn en Breakfast at Tiffany’s. Gafas de sol y galleta danesa en mano (vale cualquier alimento, no nos vayamos a agobiar). Si es al amanecer después de una juerga, mejor. Y si no, suban por los cinco pisos y disfruten de los diamantes, de las colecciones de Paloma Picasso, de las vistas y de los neoyorkinos lechones que van a comprar anillos para sus girlfriends. Y saluden de mi parte a Jose, el del ascensor, que recordaba en éxtasis sus juergas en la puerta del sol y el museo del jamón con la frase: “aquello fue el reventón máximo”. Reventón máximo y Tiffanys es una combinación extraña pero él fue quién me chivó cuál es el artículo más barato de la joyería: una amorosa baraja de cartas en su correspondiente caja turquesa que aún me duele no haber comprado.

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Escuchar jazz en el Lincoln Center. Nueva York es música, hay música gratis en todas partes. He visto cuartetos de jazz buenísimos en la esquina del metro, solos de violoncello en Central Park, cantautores geniales en Straberry Fields, pianistas tocando en librerías y raperos en Washington Square. Pero si quieren butaca y tiros largos, déjense de musicales y vayan a escuchar buen jazz. Porque Manhattan es música pero sobre todo es jazz. Y el mejor sitio donde escucharlo es aquí, con su cristalera gigante con vistas maravillosas a Central Park y los rascacielos.

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Coger el ferry a Staten Island. En una ciudad donde todo es caro, es un gustazo pegarse un viaje en barco por la cara. Ida y vuelta por la bahía, hablar con las gaviotas y poder saludar de cerca a Miss Liberty.

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Subirse a un autobús y perderse por la ciudad. Tiren de metrocard y elijan un autobús al azar. Casi todos recorren la isla entera, pero aquí tienen el recorrido de las líneas. 2,5 dólares el viaje y pueden tirarse dos horas sin escuchar al guía de turno y leyendo, por ejemplo, esos libros imprescindibles antes de viajar a NY: Normas de cortesía, noches sin dormir o Brooklyn Follies.

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Cruzar el puente de Brooklyn. Y perderse en Dumbo, en la tienda de libros raros PS Bookshop con su free piano, ver todas esas fachadas con ventanales que dejan entrever casas en las que uno viviría sin dudarlo a pesar del ruido loco del tren, pasear por Jane’s Carousel y hacerse una buena foto de perfil en la playa con el skyline de fondo. Ya saben, las ocasiones de molamiento hay que aprovecharlas. Mark Zuckerberg ya tú sabes.

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Comer marranadas. La marranada es el plato típico de NY en sus versiones hamburguesa con patatas y kétchup, huevos benedict, pollo frito y tortitas con caramelo. En Valencia paella, y aquí búsquense un diner de toda la vida, con bancos y mesas en perpendicular al ventanal y Maggie llenando las tazas de café caliente. Nosotros hicimos un brunch al lado de nuestro hostel, en Court Squart Diner. El típico bar americano en el que nos pedimos la carta entera, cheesecake incluida. Y les prometo que es la mejor que he probado en toda mi existencia.

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Si han llegado hasta aquí es que tienen previsto un viaje a la ciudad de los rascacielos pronto, así que lo más importante: no se vuelvan locos. Habrá días increíbles y días de sentirse muy looser. No se machaquen intentando visitar todos y cada uno de los imprescindibles que les han recomendado. Ya les digo, cada uno tiene su propia guía de Nueva York, y lo mejor es, a la vuelta, contribuir a esa larga lista con su particular hallazgo. Si tienen alguno, ya saben, les espero en los comentarios.

¡Extra Extra!

LA GUÍA:

365 días en Nueva York. Para organizar el viaje a cero quebraderos de cabeza y de la mano de Is, la persona que más conoce NY del mundo (doy fe).

PRIMAVERA EN MANHATTAN: En este post que escribí aquí

COMER (pero bien): a lo my little pleaschures

SHOPPING NY: aquí, para aburrir

 



21 comentarios

  • Lorena
    11 abril 2016

    Genial! Vamos el 12/5 y tendré en cuenta lo que dices . Gracias!

  • 11 abril 2016

    Genial! Vamos el 12/5 y tendré en cuenta todo lo que cuentas. Gracias!

  • Arantza
    11 abril 2016

    Pasear y comer por chelsea market una muy grata experiencia

  • 11 abril 2016

    ¡Bien! He hecho siete de las diez cosas, y muchas otras diferentes, soy una campeona jejeje
    Si vuelvo una cuarta vez (ojalá) a ver si hago las tres que me faltan de tu lista 😉
    ¡Besotes!

  • 11 abril 2016

    Me ha encantado!Una guía completa de NY!Lo habéis pasado en grande!que pena que no te he visto!!

  • Maggie
    11 abril 2016

    Ay Lucía! Es q tus post son de lo mejor del mundo me encantas!!! Solo tú puedes darle ese aire a un resumen tan intenso! Gracias por sacarme una sonrisa cuando hoy estaba verdaderamente chof Muuuuaksss!

  • Alejandra
    11 abril 2016

    Una vez más, pero en esta ocasión en un lunes mierder total, has logrado sacarme una gran sonrisa leyendo tu post.

    Gracias, Lucía, por ser tan tú y por hacernos bailar en esta verbena.

    Un abrazo! 🙂

  • Ana
    11 abril 2016

    Eres grande Lucia! Gracias por compartir tu experiencia y tu caída, te habla una patosa!

  • Aran
    11 abril 2016

    Ay Lucía.. Nos conocimos en TOP Books en la firma y presentación de tu libro. Y soy fan fan fan tuya…! Y esperaba este post como agua de mayo! Vuelvo. Por tercera vez a NY, y es lo q dices…no se puede ver todo, es imposible . Hay que disfrutarla, patearla! Hay dos planes que vamos a hacer de los que dices: Bici en Central Park ( con picnic con Sandwich de Pastrami) y el Met. Hacer Brunchs, ir a Magnolia, subir a Freedom Tower…y recorrer todo lo que podamos y más! He ido las otras veces en Noviembre y Diciembre.. Y esta vez vamos a finales de mayo-principios de Junio…con ganas de buen tiempo y de disfrutar la city de diferente forma.. Ya te contaré que tal nos fue 😉

    • 12 abril 2016

      Ohhh!!! qué suerte!! quiero volver!!! planazo barato el teleférico a la isla Roosevelt, no os va a defraudar!!

  • 12 abril 2016

    Me ha encantado tu guía de NY! Pero lo mejor ha sido ver la foto de tu padre en silla de ruedas. Viajé todo lo que pude con mi abuelo, en silla de ruedas, con diálisis, insulinas y una mochila de medicinas que pesaba más que yo (y yo tengo el culo muy gordo). Pero lo repetiría todo y añadiría más destinos si pudiera. Lamentablemente ya se fue, pero los viajes que hice con él fueron los mejores!
    Por cierto, he leído el post hasta el final porque nunca voy a ir a NY. Lo hemos planeado cienes y cienes de veces pero siempre pasa algo y terminamos cancelando. Ya estoy resignada, snif!
    xx,
    E.
    http://www.theslowpace.com

    • 12 abril 2016

      Me encanta ese recuerdo, tendrás que viajar a NY por él!!

  • 12 abril 2016

    As always.. me he reido..
    En situaciones de maximo strees lo mejor es leerte, Miss Be, darling..
    Gracias!!!… Por el relato y las recomendaciones.. Imperdibles!!!

  • Marta Gil
    12 abril 2016

    Muy bueno, Lucía! muuuy divertido el post! y el viaje!

  • Mar
    13 abril 2016

    Mira q NY nunca me ha llamado la atención, pero sólo de leerte me han entrado unas ganas locas de escaparme una semanita.
    Muero por un brunch y por entrar en Tiffany’s

  • Eva
    13 abril 2016

    Eres la mejor! no soy mucho de comentar pero te sigo desde hace tiempo “en silencio” jeje me encantaría saber expresar cómo tú lo haces.
    Cuando vi que ibas a NY me dije, “te espera un gran post preparatorio para tu honey moon” , sí yo tb iré por 1a vez el mes que viene y estoy deseando. Algo que tenía claro era disfrutar la ciudad sin el estrés de “hay que ir a ver esto”.
    Tengo que decir que mi experiencia con AIRBNB hasta la fecha es buena. Siempre me guío por los comentarios y nunca he tenido problemas. Maybe en NY es diferente. De todas formas ahora vamos a hotel 🙂
    Si llegas a leer esto, sólo me has dejado una duda, quiero ir al MOMA , me encanta Van Gogh como a tu padre.. debería ir al MET ??
    Por cierto, llevare tus alpargatas cuando me quite los tacones en la boda.
    Sigue alegrándonos la vida! te deseo muchos éxitos
    Con mucho cariño
    Evica

    • 14 abril 2016

      Hola Eva!! gracias por estar al otro lado 😉 Te cuento: yo estaba obsesionada con el Moma, y me decepcioné un poco. Tiene grandes cuadros pero poco, de hecho en realidad te lo puedes ver bastante rápido. Si te gusta Van Gogh, en el Moma tienes la noche estrellada pero ninguno más. En el Met hay mucho más, muchísimo, es un museo para estar un día entero. Mi recomendación sin duda es que pases de Moma y directa al Met. Y encima es gratis. Besos!

  • Noelia
    16 abril 2016

    Hola Lucía!
    Nosotros también fuimos a NY en nuestro viaje de novios, y tenemos pendiente la vuelta.
    Mi recomendación absoluta es Bryant Park, nos fuimos de allí enamorados de ese parque. Pero además, si te pones mirando a la biblioteca, en la acera de la derecha había un sitio de bocatas para llevar que tenían ACEITE DE OLIVA!!!!! “La pérgola” se llamaba. No sé si seguirá pero fue un tesoro encontrar pan de barra y aceite en un bocata en esa cuidad.
    Dios mío, qué ganas de volver.
    Lucíabefan total.
    Un beso.