Mi primera vez en avión con niños

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Voy a serles sincera, cuando Iberia nos propuso irnos de viaje a París con los niños no me hizo lo que se dice especial ilusión. Más bien me entró pánico. Y estuve demorando la respuesta un par de meses. Literal. A veces puedo ser de lo más retrógada, pero tengo experiencia curtida a base de cientos de viajes en coche a casa padres y casa suegros: cacas a deshora, galletas de chocolate esparcidas por cada rendija, lloros y berreos, peleas… En una palabra: PE RE ZA.

Pero era París, ¡Pagggís! Y con nuestra familia amarilla, Indara y sus pitiños, la torre Eiffel por la que Paxarito me pregunta cada día y la primera vez que íbamos juntos en avión… respondí que sí y apagué el ordenador en plan “que salga el sol por Antequera”.

La cosa es ponerse. Y como no me da la vida, que ya lo saben ustedes, acabé la noche de antes haciendo maletas como una poseída a las tres de la madrugada y probándome vestidos con los que salir decente en las fotos.

Ya saben: el postureo domina nuestras vidas y esto de irse a París con la family era mi oportunidad de redimir las pintacas con las que a veces salgo en stories.

Como todo en la vida con niños, al final no es para tanto. Y el agobio que me suponía el plan se disipó con la emoción del viaje, los gritos al entrar en el aeropuerto y ver los aviones, y… oh la la, el despegue. Estaban flipando, literalmente. Y luego que las compañías, en este caso Iberia, lo ponen fácil: mostradores dedicados a familias para agilizar el chek-in, no hace falta facturar la sillita, un parque de bolas para amenizar la espera e incluso cuadernos para que dibujen durante el vuelo. Bien.

Todo eso se lo contamos en el vídeo que grabamos durante el proceso, así que yo les daré mis recomendaciones de madre de esas de sabiduría intrínseca que vienen bien siempre:

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  • UNA SOLA MALETA. Déjense de milongas y por si acasos, en una maleta grande pueden caber maravillas, la facturan y… ¡magia! Se olvidan trastos innecesarios, que la logística con niños ya es de por sí complicada. Esto funciona con dos, pero con más la esencia es la misma: aligeren equipaje y unifiquen, es mucho más cómodo.

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  • La silla de paseo es FUNDAMENTAL. Y eso que a Juan se la quitamos al cumplir el año y medio. Pero cruzarse el aeropuerto con ella es fácil, no les digo ya el lugar de destino, sirve como mula de carga de chaquetas, juguetes, bolsos y mochilas, y cuando al mayor le da por ponerse quejoso, le subes y a seguir tirando millas.
  • cada uno con su MOCHILA. Les hace sentirse responsables y que se van de aventura, no vean lo satisfechos que iban estos dos con las suyas.
  • Comida de supervivencia. Aquí quizás la lío parda, pero les metí un par de zumos y unas galletas de chocolate en la mochila. Que ya en instagram cuando lo dije se me echaron encima unas cuantas por los azúcares de los zumos de brick y que yo lo sé, que me encantaría haberles hecho zumo natural y galletas de avena con sirope de ágave pero tiré de lo fácil. Que en esto de viajar tampoco pasa nada por permitirse ciertas licencias de malamadre. Ver despegar aviones zampando galletas fue un momento muy bonito, he de decir. Y si hubieran sido eco, ya hubiera sido perfecto.
  • PACIENCIA. Se van a pelear, van a gritar, la van a liar parda mil veces y fijo que se cagan a mitad del vuelo (y cambiarles en el baño del avión no es lo que se dice agradable, aparte de que guardar el pañal radiactivo tampoco es tarea fácil). Es lo que tienen los niños. Pero el viaje merece la pena.

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  • Más info interesante, aquí

 

PD: Ir a EuroDisney para alguien que nació en los ochenta como yo es como llegar a la tierra prometida, tocar mare, el Cielo… Creo que lo flipé mucho más yo que los niños. Y ya es difícil.

No me pude subir en todas las atracciones que quería, y eso me frustraba a veces, porque a mi me pierden las montañas rusas.

Pero viajar con niños me enseñó a ver las cosas de otra manera, a través de sus ojos. Y así, volví a ser una niña.

Me he subido unas ocho veces en “el pequeño mundo”, en las tacitas que dan vueltas (madre qué mareo), he hecho cola para abrazar a Minnie y al llegar me he abalanzado sobre ella cual hija pródiga, he dado más vueltas en los caballitos del carrusel que en toda mi vida y he llorado reencontrándome en con Peter Pan y Wendy en Nunca Jamás. De eso se trata, ¿no?

¿Recomendaciones? Llévense unas orejas de casa, que allí son todas muy caras, y si quieren encontrarse a Mickey Mouse y evitarse colas, reserven mesa en el café Mickey. Que ese ratón está de lo más cotizado.

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Aquí, planeando más viajes en familia, ¿alguna recomendación?

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7 comentarios

  • SARA
    5 abril 2017

    Hola,

    Vente a Asturias que hay mil de planes para ellos, playas, pueblitos buenos como el mio… acuario, museo de dinosaurios…. y Paris me muero de ganas de ir con la peque,ya fui con el consorte pero no a Disney, yo tambien naci en los 80

  • Madre de Tres
    5 abril 2017

    De verdad q me pone mala la gente histérica del azúcar y toda la historia. ¡Que muchos nos hemos comido un bote de galletas cuando éramos pequeños y hemos sobrevivido! Lo ideal es q coman siempre bien, pero tampoco vamos a volvernos locos, coñe!

  • Teresa
    6 abril 2017

    Yo fui con mis hijos en el año 1998 he hice exactamente lo que has contado , incluido el tema zumo azucarado y galletas que en aquella época creo que eran hasta radioactivas y te puedo asegurar que a día de hoy mis hijos están muy sanos tienen 26 y 24 años.
    Si hubiera existido esto de los blogs yo hubiera escrito lo mismo jeje..
    Me encantan tus posts y tus comentarios en Instagram. Un abrazo

  • Moni
    6 abril 2017

    Envidiaca de la mala,casi hasta de las radiactivas.Me gusta todo lo que haces,bonica.

  • 6 abril 2017

    Hol aguapa, me ha encanto tu post y tu defensa a la comida rápida.
    No hay que ser tan taliban como son algunas…
    Solo añadir a la lista una pequeña sugerencia, llevar la libreta de casa. En el parque son carísimas

  • 6 abril 2017

    Nosotros haremos nuestro primer viaje en avión los 4 en septiembre, precisamente a París para conocer Disney. Están emocionados!!! Será el primer viaje de los 4 fuera de España.

    Para ir a “mi paraíso” nos comemos 8 horas de coche o 4 de tren, luego estamos más que acostumbrados a viajes y más largos, así que el momento viaje no me da especial miedo.

    Con el Melocotón (antes de que llegara Manzanita, pero ya embarazada de ella) fuimos a Lisboa, y se lo pasó en grande montando en el tranvía, en los elevadores y en la visita al oceonario. Te lo recomiendo como próximo destino para ir con ellos 😉

  • 14 abril 2017

    ¡Había visto el video antes y no me había dado cuenta de que una de las protagonistas eras tú!