NO QUIERO UNA BODA PERFECTA

Esta semana, por fin, lanzamos nuestra colección de novias. Le he dado muchas vueltas al asunto, y al final, va dedicada a la novia que quieres ser. A la novia de verdad, sin presiones y croquetas (aunque esté a dieta).

Porque nos hemos cansado de la novia perfecta, de que las bodas se hayan convertido en una carrera de photocalls, candybars, gaiteros, fotomatones, barras de cócteles, payasos… y esto empiece a parecerse un poquino al Cirque du Soleil.

Porque hay tanta inspiración en las redes que a veces es complicado encontrarse a una misma.

Porque creemos que lo único importante es que te casas, con quien quieres, y tenéis que divertiros. Porque lo importante es quiénes sois, y no de quién vas vestida. Porque en esto de las bodas todo el mundo opina, porque no queremos que te olvides de lo que importa en todo este sarao, porque quizás no quieras hacer una boda tan grande, o quizás sí, enorme y con una carpa llenísima de flores, pero es decisión vuestra.

Y porque queremos que pares, que te tomes tiempo para ti, y en medio de todo este caos que son las bodas, estés segura de quién eres y seas la novia que quieres ser.

Porque no queremos una boda perfecta, yo quiero vivir mi boda, mi vida, y vivirla contigo. Y la vida, como las bodas, no es perfecta. Y siempre hay cosas que se salen de madre, invitados a quienes no sabes dónde carajo sentar para que no den la nota, Paquito el chocolatero y tu padre dándolo todo, servilletas en el aire al himno de “QUE SE BESEN”, tu madre acompañándote al baño y tirando de cola para no echarle el pis encima y tu amiga borracha pidiendo turno en el micro: “Holi se me oye??? CARI QUE TE QUIERO MUSHOOOOOO!!!!!!”.

Y todo eso no es para nada perfecto ni sale en las revistas y probablemente ni siquiera el fotógrafo de cuenta de ello, pero es lo que es: la vida, el amor, la familia, los amigos y lo que importa de verdad.

Porque tu suegra, your mother, la madre del vecino del cuarto, tu amiga, tu amigo, el del coro y hasta el mensajero. QUE NO. Solo te casas con una persona así que deja de escuchar a todo el mundo. Escápate de todo ese ruido y haz lo que te hace feliz a ti, lo que os hace felices a los dos. Y el resto del mundo, que baile.

Al final, todo esto nos lo enseñó ella. Nuestra Indara bonita, nuestra musa de las bodas. Me encantaba escuchar sus historias de novios, esas anécdotas con las que nos partíamos de risa, ese “yo no quiero ser perfecta, ¡qué aburrido por favor!”.

Hace un mes escaso Instagram se llenó de corazones amarillos y los que nos quedamos por aquí intentamos seguir haciendo gala de lo que nos enseñó: ese #joiedevivre. Yo sé que odiabas los corazones, bonita, porque siempre me lo decías. Pero he tenido que hacerlos en amarillo para recordarte siempre, para seguir cogida de la mano de tu sofá amarillo y continuar ese proyecto que empezaste con Marta: un sofá en Senegal.

100% amarillos y solidarios, todos los beneficios serán para Ecodesarrollo Gaia, una organización sin ánimo de lucro para el desarrollo sostenible que trabaja en el marco de los derechos humanos, la no violencia, la igualdad y prevención de la violencia de género, la defensa del medio ambiente, la sostenibilidad-decrecimiento, la equidad norte-sur, la equidad intergeneracional, la inmigración, el codesarrollo y la cooperación internacional y la paz.

Todos los beneficios que obtengamos de la venta de los pendientes se destinarán a la compra de material para la escuela y a la construcción de la biblioteca en el pequeño pueblo de Joff, cerca de Dakar.

Porque Indara creía que la educación era la única manera de cambiar el mundo, y en cierta manera ella cambió el suyo y el nuestro.

GRACIAS POR ENSEÑARNOS TANTO

 

2 comentarios

  • 23 febrero 2018

    Qué cierto. Yo, pasé un poco de todo. No quería gastarme una pasta en un vestido y no lo hice. No quería derrochar en “tonterias“, que me parecen molonas y muy chulas, pero no las quería para mí. Por innecesarias. Vamos, que ni fotógrafo tuvimos. Pelín outsiders.
    Yo quería un sitio bonito y nada barroco, comer y beber muy bien y estar con los míos, que estas cosas sí son necesarias jeje.
    Y lo que nos ahorramos fue a parar a un sitio donde sí era necesario. Así que todo fetén jeje. Y, para rematar, 9 meses y 1 día después, nació mi primer hijo.

    Gracias por trasladar normalidad y naturalidad en un entorno idílico.

  • 24 febrero 2018

    A mí las bodas me encantan, hacen sacar de mí lo mejor, siempre recordaré con mucha gratitud y alegría la mía que, aunque la hicimos con mucha prisa, es un bello recuerdo que siempre irá conmigo. Muy cierto, no te casa con tu suegra ni tu madre, aunque a veces lo parezca, jejeje, precioso post, saludos