Vivir sin reloj

Hace tiempo que no les cuento historias de Pablo, ni del huerto, ni de las montañas… Mudarnos de casa nos ha permitido separar empresa y familia, algo que sobre todo el amore ha agradecido profundamente tras el montón de veces que las chicas le han visto en gayumbos. Pero nos ha quitado parte de nuestro corazón: la sobreproducción de cebollas, las conversaciones con Pablo a media tarde, los guisantes en verano y el abono natural hecho a base de mejunges asquerosos que mezclaba en vasos de yogur, los peluches en la tierra para espantar a los pájaros, las tardes bajo el nogal…

El otro día pasamos por el pueblo. La calle que sube hacia la casa, la misma que crucé hace siete años con el que era mi estrenado ligue, ahora amore. “Qué horror de pueblo y qué horror de casa”, recuerdo que pensé.

Si me llega a pasar entonces la vida delante los ojos creo que palmo ahí mismo, en mitad del huerto y de las cebollas.

He estado organizando carpetas, y me he dado cuenta de que teníamos un vídeo por publicar. Uno de los que grabamos hace un año, tras dos horas de conversación con Pablo, bajo el nogal. Yo acababa de perder a Luz y lloraba sin querer. Teníamos pendiente una mudanza, y él me contaba lo que le gustaba bailar, cómo sabía si iba a llover, su última operación de ojos, lo que nos iba a echar de menos…

Pablo no lleva reloj porque no le hace falta. Yo acabo de comprarme un despertador con pilas porque quiero apagar el móvil. Y tengo que volver para hacerle preguntas, hay muchas cosas que se me han quedado dentro y no he encontrado a nadie que les de respuesta.

 

4 comentarios

  • Carmen
    30 junio 2017

    Qué ternura de hombre! Y la carilla de Lucía sin entender dònde “cae” el cerro es inocencia pura.
    Un abrazo

  • EvaLuna
    1 julio 2017

    Me ha encantado esta visita a vuestro huerto, la charla con Pablo y su cerro de San Pedro. Mi madre tampoco lleva nunca reloj.
    Yo de mayor quiero ser como ellos.
    Besos libres.

  • Celia
    18 julio 2017

    que bonita eres!!!
    ahora que tu hija será mi tocaya quiero recibir tus noticias para alegrarme el día cada vez que publiques.
    gracias y que tengas una horita corta
    besos

  • 19 julio 2017

    Hay que disfrutar más de la vida en el campo y de los momentos de buenas charlas y relax,

    Abrazo. 🙂