Volver al principio con L’Occitane

Hace algo más de ocho años, en la redacción donde trabajaba, abrí un blog. Éste. Lo que pasa es que estaba en blogger, que entonces era lo más. Yo no tenía mucha idea de lo que iba a salir de allí, por aquel entonces hacía algún tocado en mi casa, había montado algún mercadillo y dibujaba cosas.

Escribí en la cabecera: “Lucía Be. Tocados, historias y cosas que hacen que la vida sea una fiesta”. Y así empezó todo.

Luego conocí al amore, nos volvimos un poco locos (ahora lo sé, viéndolo con perspectiva), nos casamos en un plis y nos mudamos a un pueblo muy perdido. Y allí, sin trabajo y más sola que la una, me dije: nena, es tu momento. Y empezó la verbena.

Desde entonces, cada cierto tiempo tengo que volver al principio para que todo tenga sentido. Como cuando montamos el picnic en Cutamilla y la liamos parda invitando a un montón de gente como si fuera una boda gitana, y dimos un concierto con Mery Lemon, bebimos gins y tope de limonada e Indara y yo nos inventamos aquello de “la vida es una verbena”, y nos moríamos de la risa con aquel ¿bailas?.

Indara, bonita, lo que te echo de menos.

Lo demás, ya saben, el libro, luego otro, el apartamento Be, un equipo fuerte que me hace ver que ya no estoy sola y todo esto que crece cada día.

Por aquí han sonado grandes éxitos, canciones de esas que nos gusta creer que solo nosotras sabemos y temas de los más chungo. A veces hemos bailado escuchando la letra con lágrimas en los ojos y otras las hemos cantado a grito pelado. Algunas canciones han sabido a despedidas y otras nos han hecho reír a carcajadas. Pero nunca hemos dejado de bailar.

Emprender algo grande, del tipo que sea, es genial y maravilloso. Pero también tiene una cara B de la que siempre hablo que es dura, sacrificada, áspera y drama. Y es entonces cuando hay que volver al principio para resetear y entenderlo todo (o casi).

Al pueblo, a aquel cuarto de la plancha lleno de flores donde cosía sombreros y coronas como una posesa. A las conversaciones con Pablo. El huerto, la lavanda, la verbena de la vida…

Cuando L’Occitane vino con su frasco verde fue como volver allí. Los olores marcan y nos llevan a lo que fuimos, y abrirlo para mí es ir allá donde empezó todo, donde creé esta marca. Y no podía llamarse de otra manera: VERBENA. Y huele a esa flor, a cítrico y pueblito. La esencia del campo que nos enseñó a vivir lento, cómo saber si va a llover o a hablar con las montañas. Un baño compartido con el amore, paxaritos por ahí, flores y cajas a tutiplén en el sofá.

Nos gusta trabajar con marcas así. Naturales y auténticas, con alma. Y cuando L’Occitane me propuso preparar ilustraciones para su Eau de Toilette Verbena y diseñar una caja exclusiva para ellos, no lo dudé. Porque verbena es nuestra historia, nuestro motivo. Nos lleva a lo que somos, a lo que fuimos y a lo que seremos.

Este pack es nuestra historia que empezó en un pueblito perdido y ha llegado hasta aquí. Contiene una totebag de algodón diseñada en exclusiva, un pin genial de verano y un frasco de Eau de Toilette de Verbena de 10 ml. Te lo puedes llevar GRATIS con compras superiores a 15€ en los puntos de venta de L’Occitane y en su web. 

Todo esto se los cuento para que sepan que cuando me pierdo, de vez en cuando, paro y me pregunto porqué empecé. Esta vez me lo recordó L’Occitane. Pero suelo hacerlo, vuelvo a recordar que estamos invitados a esta verbena que es la vida. Y, a partir de ahí, uno puede darlo todo en la pista, quedarse en la barra a tomar una copa o mirar cómo bailan los demás. Pero no pueden huir, tienen que vivir.

¿Cuál es su motivo para bailar? Eso es lo que hará que den al PLAY, que enchufen los decibelios de la vida y lo bailen TODO.

Y sobre todo dejen de esperar al viernes, al verano, a dejar el trabajo o a encontrar a la persona perfecta. Los bailes se organizan cada día y la felicidad llega cuando empiezas a disfrutar del momento.

Sean felices

12 comentarios

  • BEL
    16 julio 2018

    Volver al principio, qué gran verdad.

    • 16 julio 2018

      Muchas gracias por devolvernos al principio

    • 16 julio 2018

      Qué historias tan bonitas las tuyas, Lucía. Soy venezolana y si hay algo en lo que me fijo mucho es en cómo las mujeres españolas, bien sean diseñadoras, cocineras, amas de casa, blogueras, han podido levantar pequeñas y medianas empresas basándose en una realidad: sus deseos, sus emociones y lo que saben. Es increíble cómo han podido sacarle provecho a todo eso (incluyéndote) y transmitir mensajes tan positivos, tan reales, conectando profundamente con sus audiencias desde la emoción. Eres una genia. Espero algún día poder tener uno de tus productos en mis manos.

  • Elena
    16 julio 2018

    Seguro que Verbena huele bonito?

  • 16 julio 2018

    Hola Lucia y equipo! Escribo dsd Argentina, to…una enamorada de España que solo sueña con vivir allí.
    Todo lo que hacen es precioso!
    Abrazo.

  • Lucía Ru. ;)
    16 julio 2018

    Tocaya, eres mi guía espiritual xD qué bonito todo lo que escribes y qué gran inspiración eres. Tienes toda la razón con eso de que la felicidad empieza cuando disfrutas del momento y no esperando a esto o lo otro. Yo lo intento cada día. Te deseo el mayor de los éxitos y mucha verbena. Besitos

  • 16 julio 2018

    Siempre que vuelves (volvemos contigo) al principio, se me escapa alguna lagrimilla. Hay que volver, una y otra vez, claro q sí, para sosegarse, para respirar, para volver a bailar lento, para recordar por qué empezó todo y para encontrar, por enésima vez, un porqué para continuar y para no dejar de bailar. ♥️

  • Raquel
    16 julio 2018

    Fascinada con tu relato!! soy artesana y tu historia me hace retrotraerme a mis comienzos y saber que vale la pena el camino recorrido!!

  • Lalopez
    16 julio 2018

    Pues a mí la Verbena me huele a ti, a Lucia Be !
    Y sí Bailo y tanto que bailo !!

  • Mai
    27 julio 2018

    Gracias! Estoy empezando a bailar de nuevo y a disfrutar de la verbena. 😉